Tras la estela sonora de las ballenas

samarucA primera vista es un grueso cilindro de acero inoxidable de poco más de un metro. En su interior, un circuito electrónico que no ocupa más de 10 centímetros y un montón de baterías. Este Samaruc no es el pequeño pez dorado. Es el dispositivo de registro de sonidos de cetáceos desarrollado por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y L’Oceanogràfic, que se encuentra en pruebas entre tiburones toro, guitarra y rayas en uno de los tanques del parque.

Los investigadores del instituto iTeam de la UPV y los biólogos de L’Oceanogràfic han diseñado un nuevo sistema que permite detectar grabar y clasificar sonidos de diferentes especies marinas y que servirá para realizar el seguimiento de las poblaciones de cetáceos en mar abierto. Además, Samaruc registra y clasifica distintos ruidos de contaminación acústica lo que permitirá estudiar sus consecuencias sobre los cetáceos. La ventaja frente a los dispositivos que se utilizan actualmente es que este nuevo sistema no solo graba sonidos sino que los identifica y proporciona archivos de audio ya clasificados.

La creación de este aparato tiene además un doble objetivo: el ahorro. “Con este sistema pretendemos independizarnos tecnológicamente del alquiler de aparatos de Estados Unidos que resulta muy caro”, explica Esteban. Estos sistemas, que tienen un doble uso, militar y civil, solo pueden ser alquilados, y esto supone un gasto que esperan ahorrar con Samaruc. “Queríamos hacer un aparato similar e ir un paso adelante. Este es un hermano mayor de los sistemas que alquilamos ahora”, cuenta Esteban.

El grupo de investigación de L’Oceanogràfic lleva 10 años estudiando acústica marina. En mar abierto llevan fondeando estos sistemas desde 2006 para estudiar el rorcual común (Balaenoptera physalus), un cetáceo que en el Mediterráneo llega a medir 15 metros y es el segundo animal más grande del planeta. De él se desconoce todavía el lugar donde se reproduce y los factores acústicos que les afectan. Con este sistema, esperan poder dar una respuesta a estas incógnitas y evitar uno de los mayores problemas del rorcual común en el Mediterráneo: el choque contra embarcaciones.

Este proyecto ha sido posible por la colaboración entre la Universidad Politécnica de Valencia y L’Oceanogràfic y ha sido financiado con la ayuda de la Cátedra Telefónica. Los biólogos han aportado su experiencia y los técnicos han hecho posible satisfacer sus necesidades: facilidad de uso, bajo coste y posibilidad de reprogramación. Las primeras pruebas del nuevo sistema se están llevando a cabo en el tanque de océanos y el delfinario del Oceanogràfic.

De cara al futuro, los investigadores de la UPV y biólogos del Oceanogràfic señalan que podría utilizarse en la detección a través del sonido de otras especies como el cachalote (Physeter macrocephalus), el control por parte de las autoridades del nivel del ruido en los mares y océanos así como el control de las detonaciones en prospecciones submarinas.

Por el momento solo hay un ejemplar de este peculiar Samaruc, que según sus creadores ha tenido un coste de construcción de 10.000 euros, es competitivo comercialmente y presenta ventajas respecto a los sistemas americanos que permiten plantearse una posible comercialización en el futuro.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : ElPais

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