Un nuevo método detecta fraude en una de cada cinco merluzas

merluza 3El fraude en las pescaderías españolas no cesa. Un nuevo método desarrollado por el CSIC ha detectado que un 21% de las merluzas analizadas no son lo que dice la etiqueta. El engaño, aparentemente, es económico.

La merluza procedente de países como Argentina, Perú, Namibia y Suráfrica se vende como si fuera europea, una especie diferente más cara y normalmente de mayor calidad. “Lo que hemos visto es que se vende la barata como si fuera la cara, y no al revés”, explica la bióloga Ana Cristina Sánchez, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, que aun así no se atreve a tacharlo de fraude económico ni revela las marcas analizadas.

El equipo de Sánchez ha manejado una muestra pequeña, 31 porciones de productos congelados, frescos o precocinados, como alimentos infantiles, adquiridos tanto en mercados locales como en grandes superficies de Galicia. “Es una muestra pequeña, pero los resultados se corresponden con los de estudios anteriores”, subraya la bióloga.

En 2011, un grupo encabezado por Eva García Vázquez, catedrática de Genética de la Universidad de Oviedo, denunció que más del 30% de los productos de merluza comercializados en España y Grecia estaban mal etiquetados, a partir de muestras de un centenar de lotes. El nuevo trabajo del CSIC demuestra que el fraude continúa en el primer país productor de merluza europea (Merluccius merluccius) de la UE. España registra un 37% de la producción, con unas 30.000 toneladas, seguida de Italia, con el 17%, según datos de 2008 de Naciones Unidas.

“Creemos que la identificación errónea no se produce en la lonja”, detalla Sánchez, señalando por lo tanto a los vendedores y a los intermediarios, que actuarían al margen de los pescadores. A comienzos de 2012, la alianza de organizaciones Ocean2012 denunció a estos “estafadores” que dan gato por liebre en las pescaderías. Las ONG, coordinadas por el Grupo Pew Medio Ambiente, de EEUU, denunciaron que en España el kilogramo de merluza europea costaba 11,72 euros en 2010, frente a los 6,79 euros por kilo de la merluza africana.

El nuevo método desarrollado por el CSIC consiste en una PCR en tiempo real, una técnica que permite amplificar fragmentos de ADN de los pescados e identificar su especie en menos de una hora. Sánchez recalca que esta metodología, diseñada para su tesis doctoral, está a disposición de la Administración pública y los laboratorios de las grandes superficies, al carecer de patente.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : Esmateria

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