La acuicultura quiere y tiene que dejarse querer

La imagen que la sociedad tiene de una actividad económica y los productos o servicios que ofrece es un elemento clave para su desarrollo y crecimiento. La acuicultura, por tanto, y como el resto de las actividades empresariales no debería ser ajena a ello, y de hecho, a día de hoy, mejorar la imagen del sector, y por ende también la de sus productos, ha llegado a plantearse y definirse como una de las líneas prioritarias sobre las que asentar su crecimiento y desarrollo.

Hace sólo unos días, sin ir más lejos, en la Conferencia Internacional de Acuicultura celebrada en A Coruña, el documento de trabajo sobre el que se debatía, así como muchas de las intervenciones que allí se produjeron, hacían referencia, precisamente, a este aspecto: la imperiosa necesidad de mejorar la imagen de la actividad a nivel europeo tanto en lo que se refiere a sus aspectos medioambientales como al  fruto de su trabajo: un producto fresco y saludable, que cumple con las más altas exigencias en materia de calidad, sanidad y bienestar animal y con importantes beneficios para la salud.

La Fundación OESA decidió hace unos meses poner en marcha otra iniciativa en el ámbito de la comunicación y la imagen con la finalidad de dar un pasito más en este largo camino hacia el conocimiento real y veraz de todo lo que implica la actividad: el Día de la Acuicultura.

El objetivo no era otro que trasladar a la sociedad el potencial de la actividad acuícola en España; su compromiso con la sostenibilidad; la investigación, el desarrollo y la innovación;  la calidad y los beneficios de sus productos; y  su cada día más importante papel en la creación de empleo, riqueza y bienestar en las zonas rurales y litorales de nuestro país.

La implicación por parte de la comunidad científica y las empresas, así como de la administración, en esta primera edición, ha sido, como no puede ser de otra manera, una gran noticia. Más de 30 actividades se  desarrollaron lo largo del viernes pasado por toda la geografía nacional.

Porque llegar a la sociedad civil en general y al consumidor en particular se muestra en este momento como determinante. Y las razones son obvias: si bien se cuenta con un producto excelente, el desconocimiento y la distorsionada -o la falta de-  información que de los productos de crianza tiene el consumidor, lastra en muchos casos su decisión de compra.

Y aunque es verdad que su percepción respecto a los mismos está cambiando en los últimos tiempos, lo hace muy lentamente, con lo que los esfuerzos han de redoblarse en un momento además en el que Europa, no lo olvidemos, importa más del 65% de los productos pesqueros que consume. Un consumidor informado es una inversión para la acuicultura, y por obvio que parezca, en la mayoría de los casos no se le está haciendo llegar esa información.

Pero no sólo hay que llegar al consumidor, sino también a la opinión pública en general. Cada vez más, la sociedad civil va adquiriendo mayor peso en la toma de decisiones políticas en los distintos niveles: local, regional, nacional y europeo; y la comunicación fluida y una información veraz por parte de los distintos agentes implicados en esta actividad (sector, comunidad científica, administración…) se hacen imprescindibles. Pero hay más. A día de hoy sabemos, sobradamente, cuáles son los principales cuellos de botella que han llevado a la acuicultura europea, y también española, al estancamiento.

Entre esos factores, dos despuntan  sobre el resto: las trabas administrativas  y el exceso de burocracia a la hora de obtener una licencia, por un lado; y la falta de espacios, por otro. Podríamos preguntarnos qué tiene que ver o cuál es el peso la opinión pública en este tipo de decisiones, y la respuesta sería: mucha. Varios de los intervinientes en la Conferencia Internacional de Acuicultura, e incluso Maria Damanaki, no escondían que había detrás de, por ejemplo, la dilación en el proceso de otorgamiento de una licencia por parte de las autoridades regionales o nacionales: “la acuicultura no es popular” y en muchos casos, señalaba la comisaria,” y en base a esas percepciones que la sociedad tiene de la acuicultura, la burocracia es una excusa, una coartada, para retrasar e incluso obstaculizar este proceso”.

Por tanto, hay que comunicar, hay que informar, hay que divulgar, hay que abrirse a la sociedad, y, en general, hay  que cambiar de actitud y hacer ver y demostrar lo que ya todos sabemos: que acuicultura es una actividad innovadora, sostenible y competitiva que ofrece los mejores productos. Y esto no sólo es una necesidad; diríamos más, es una exigencia, y aquí la industria, sin duda, tiene mucho que decir.

Desde la Fundación OESA, impulsora de esta iniciativa, se lleva trabajando desde hace años en esta línea, tratando de acercar la acuicultura a la sociedad y, también, a los medios de comunicación como generadores de opinión y conocimiento. Y entre algunas de las actividades puestas en marcha se podría mencionar las Jornadas de acuicultura para los medios de comunicación, el concurso de fotografía Acuipress, el Premio Nacional de Periodismo de Divulgación en Acuicultura , la Exposición “¿Acuicultura?, descúbrela”, talleres infantiles, degustaciones, etc. .

Este organismo dependiente del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ha sido el que ha tomado la iniciativa en este campo, pero el colectivo científico y la industria que tan buen trabajo está realizando dentro de sus respectivas actividades profesionales, y por otra parte tan desconocido, si bien colaboran en  muchas de estas iniciativas, deberían poner, sin duda, más de su parte para ayudar a impulsar ese conocimiento.

Hace unos años en una conferencia en Noruega a la que asistíamos, escuchábamos a John Naisbitt, filósofo y autor del best seller ‘Megratrendes’ exhortar a la industria a dejarse de luchas internas y a esforzarse, en cambio, por buscar oportunidades, que las hay, y muchas, de forma conjunta. Naisbitt se mostraba sorprendido y contrariado: “la acuicultura tiene una gran historia que contar, y ustedes no la están contando… háganlo”. Pues ya va siendo hora, empecemos a contarla; y hagámoslo entre todos.

Enhorabuena a la Fundación OESA como impulsora y coordinadora del Día de la Acuicultura y a todos que han puesto su granito de arena en esta iniciativa.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : FIS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s