Nuevos avances en el conocimiento de la ecología trófica y reproductiva de dos cnidarios polares

La investigadora del IEO Covadonga Orejas ha publicado recientemente dos trabajos sobre aspectos de la ecología trófica y reproductiva de dos especies de cnidarios, cada una de ellas en un extremo del planeta: el hidrozoo Obelia dichotoma en un fiordo ártico y la actinia Epiactis georgiana en el mar de Weddell, en el océano Antártico.

La experta en corales de aguas profundas, y recientemente incorporada al Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Covadonga Orejas, ha publicado, en colaboración con expertos nacionales e internacionales, dos artículos que muestran algunos aspectos de la ecología trófica y reproductiva de dos cnidarios bentónicos presentes en los ecosistemas polares.

El primer estudio trata sobre el hidrozoo Obelia dichotoma, un animal con distribución cosmopolita adaptado a vivir en muy diversos ecosistemas. En el ártico este organismo presenta una dieta basada fundamentalmente en paquetes fecales procedentes de organismos zooplanctónicos, materia orgánica particulada y microalgas, algo que contrasta con lo que se ha venido considerando como la dieta típica de los hidrozoos: el zooplancton.

Los hidrozoos han sido considerados fundamentalmente carnívoros durante largo tiempo, sin embargo trabajos previos ya apuntaban el comportamiento oportunista de este grupo, capaz de alimentarse de un largo espectro de presas. Algunos de estos estudios han mostrado también la capacidad de estos organismos de alimentarse de microalgas, constatando además, a través de microscopía electrónica, no solo la captura, sino también la asimilación de diatomeas por parte de una especie de hidrozoo.

“Con este trabajo que presentamos sobre O. dichotoma en el Ártico, hemos podido corroborar este comportamiento omnívoro de los hidrozoos y su carácter oportunista. Consumen aquello que tienen accesible en el medio, lo cual les permite sobrevivir en ambientes que presentan condiciones ambientales variables y extremas”, apunta Orejas.

El segundo estudio presenta el ciclo reproductor de la actinia Epiactis georgiana, la cual desarrolla su ciclo vital en las extremas condiciones antárticas. Este cnidario habita en zonas profundas de la Antártida (entre los 150 y más de 1200 metros de profundidad) y ha desarrollado una estrategia reproductiva poco común en las actinias en general, pero frecuente para el género Epiactis. Esta anémona parece reproducirse estacionalmente, liberando sus embriones en la primavera antártica (cuando la producción primaria es elevada), estos embriones permanecen anclados a la anémona madre, desarrollándose sujetos al tejido de la columna de la misma.

Se trata, por tanto, de una especie que muestra una forma de cuidado parental que permite liberar al medio ejemplares juveniles bastante desarrollados, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia en un medio en el cual el suministro de alimento está restringido a un corto período del año.

Este trabajo se llevó a cabo dentro del programa EASIZ (Ecology of the Antarctic Sea Ice Zone) el cual formó parte del SCAR (Scientific Committee on Antartic Research).

Visita la nota de prensa del IEO completa aquí.

Fuente : IEO

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