La destrucción de hábitats costeros promueve de forma importante el efecto invernadero

Según un nuevo estudio, la destrucción de hábitats costeros podría llegar a liberar a la atmósfera hasta mil millones de toneladas anuales de gas con efecto invernadero, una cantidad 10 veces superior a la determinada anteriormente.

Este nuevo análisis proporciona la estimación más completa hasta la fecha de las emisiones mundiales de carbono generadas por la pérdida de esos ecosistemas costeros. El análisis sugiere que hay importantes beneficios asociados a conservar intactos estos ecosistemas de litoral, ya que se calcula que la emisión a la atmósfera del carbono que mantienen aprisionado generaría anualmente costos de entre 6.000 a 42.000 millones de dólares aproximadamente.

El equipo de Brian Murray, director de análisis económico en el Instituto Nicholas para Soluciones de Política Medioambiental, de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, ha calculado que las emisiones de gases con efecto invernadero generadas por la pérdida de esos ecosistemas costeros podrían llegar a igualar a las emisiones producidas por el quinto mayor emisor del mundo, Japón.

Esto significa que la comunidad científica ha estado pasando por alto una fuente de emisiones de gases de efecto invernadero que podrían rivalizar en magnitud con las emisiones nacionales de muchos países industrializados.

Este carbono, capturado a través de procesos biológicos, está almacenado en el sedimento bajo marismas, manglares, y terrenos de la orilla inmersos bajo el agua y llenos de algas marinas.

Cuando estos humedales son drenados y, en definitiva, destruidos, las capas de sedimentos debajo de ellos comienzan a oxidarse. De estos suelos, que pueden estar a varios metros de profundidad, emana dióxido de carbono durante días, meses o años.

Ha sido muy escasa la información disponible sobre la cantidad de carbono que podría liberarse al ser perturbados estos ecosistemas. Con el nuevo análisis, Murray, Daniel Donato (de la Universidad Estatal de Oregón) y sus colaboradores han procurado reducir un poco esa incertidumbre recurriendo a identificar los límites más altos y más bajos posibles de las emisiones, sobre la base de la información que hay disponible.

Tal como destaca Linwood Pendleton, coautor del estudio y director del Programa de Política Oceánica y Costera en el Instituto Nicholas, una hectárea (o aproximadamente dos acres) de marisma, puede contener la misma cantidad de carbono que producen 488 automóviles en un año, mientras que destruir una hectárea de manglares podría producir tantas emisiones de gas con efecto invernadero como las generadas al talar de tres a cinco hectáreas de selva tropical.

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fuente : Noticiasdelaciencia

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