El calentamiento global cambia la acústica de los océanos

Las temperaturas globales afectan directamente la acidez de los océanos, lo que a su vez altera las propiedades acústicas del agua de mar. Una nueva investigación sugiere que el calentamiento global puede dar a los océanos las mismas cualidades de alta fidelidad de sonido que tenían hace más de 100 millones de años, durante la era de los dinosaurios, según el Instituto Americano de Física.

La razón para dar esta sorprendente noticia es que las ballenas vocalizan en baja frecuencia, por lo general a menos de 200 hertz, y la nueva investigación predice que para el año 2100, el calentamiento global acidificará el agua salada lo suficiente como para hacer que los sonidos de baja frecuencia cerca de la superficie del océano viajen más lejos de lo que lo hacen ahora -tal vez dos veces más lejos-.

El especialista en sonido acústico de la Universidad de Rhode Island, David G. Browning, dirigió un equipo de investigación científica que presentará sus hallazgos en la Reunión de la Sociedad Acústica de Estados Unidos que se celebrará desde el 22 al 26 de octubre en Kansas City, Missouri.

El científico explica el cambio del mar de esta manera: “Lo llamamos el efecto cretácico acústico, porque la acidificación del océano forzada por el calentamiento global parece ser que nos conduce de nuevo a condiciones acústicas oceánicas similares a las que existían hace 110 millones de años, durante la era de los dinosaurios.”

Su trabajo se basa en una reciente investigación realizada por otros investigadores que analizaron los niveles históricos de boro en sedimentos del fondo marino para reconstruir la acidez de los océanos durante los últimos 300 millones de años. Usando los rasgos de absorción del sonido del boro y el impacto sobre la transmisión de frecuencias bajas, Browning y sus colegas fueron capaces de predecir el paisaje sonoro en los océanos antiguos para concluir que hace 300 millones de años, durante el Paleozoico, la transmisión de sonido de baja frecuencia en el océano era similar a las condiciones de hoy.

También descubrieron que la transmisión mejoró a medida que el océano se hizo más ácido, y que alcanzó su mayor valor de transmisión hace 110 millones de años, permitiendo al sonido de baja frecuencia viajar dos veces más lejos.

“Este conocimiento es importante en muchos sentidos -comenta Browning-. Tiene un impacto en el diseño y la predicción del rendimiento de los sistemas de sonar. Afecta la estimación de los niveles de baja frecuencia de ruido ambiental en el océano. Y es algo que tenemos que considerar para mejorar nuestra comprensión del entorno del sonido de los mamíferos marinos y los efectos de la actividad humana sobre el medio ambiente.”

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : Fis

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