Uso de parásitos como marcadores naturales de la biología y ecología de los atunes en su medio natural

Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Universidad de Sassari (Cerdeña, Italia) han publicado un trabajo en el que estudian la biología y ecología de los atunes del Mediterráneo a través del análisis de sus parásitos, los cuales actúan a modo de marcador natural.

Tradicionalmente los estudios parasitológicos se centran en aspectos relacionados con la patogenicidad para el hombre o los animales domésticos, como los problemas de salud pública relacionadas con infecciones zoonósicas (aquellas que desde los animales se trasmiten al ser humano) como el gusano Anisakis. Sin embargo, los estudios parasitológicos trascienden ese ámbito y recientemente se ha desarrollado una línea de investigación novedosa: el uso de parásitos como marcadores naturales de la biología y ecología de los organismos acuáticos en su medio natural.

“Resulta fascinante analizar como miles y miles de especies de parásitos han conseguido evolucionar en equilibrio con sus hospedadores, en una relación tan intima que los científicos la llaman coevolución”, explica Salvatore Mele, autor principal del trabajo. En algunos casos las relaciones son tan estrictas que el parásito necesita un hospedador especifico para reproducirse y condiciones ambientales muy determinadas para mantener los niveles de infección. Además, algunos requieren la presencia de varios hospedadores, en los cuales desarrollar las distintas fases de su ciclo de vida, con lo que su supervivencia depende de un conjunto de especies.

En el marco de los estudios del Instituto Español de Oceanografía (IEO) sobre la bio-ecología de los peces de importancia comercial del Mediterráneo occidental, se está llevando a cabo desde el 2008 un programa de investigación sobre los parásitos de los túnidos como marcadores biológicos.

Los atunes son grandes nadadores que realizan largas migraciones oceánicas. Estos cambios de hábitats pueden afectar a la presencia de parásitos, tanto a los ectoparásitos (que están en directo contacto con el medio marino) como a los endoparásitos (que viven en los órganos y tejidos del hospedador). Tanto los cambios ambientales, como la presencia o ausencia de hospedadores intermediarios entre las diversas áreas de distribución del huésped, pueden marcar diferencias en el conjunto de parásitos de estos peces. De esta forma, el estudio de los parásitos puede resultar útil para obtener informaciones sobre la biología, ecología y pautas  migratorias de los atunes.

“Los estudios parasitológicos presentan algunas ventajas respecto al uso del marcado artificial”, asegura Mele. “Por ejemplo, permiten estudiar especies de profundidad sin tener que afrontar los problemas de descompresión, y analizar de manera rutinaria muestras capturadas en campañas científica y comerciales sin necesidad de recapturar los peces, limitando así los gastos”.

A pesar de estos potenciales usos de los parásitos y de la importancia comercial de los atunes, la información sobre la fauna parasitaria de estos peces, tanto en el mar Mediterráneo como en otros mares, es muy escasa, y de muchas especies se desconoce casi totalmente el ciclo biológico. Todo esto dificulta los estudios y la obtención de conclusiones relevantes y fiables.

Este grupo internacional de investigadores se propone contribuir a llenar este vacío de conocimiento y los esfuerzos invertidos están empezando a dar sus frutos. Los primeros resultados se publicaron en el 2010 en la revista Fisheries  Research, con un artículo sobre los parásitos de las branquias del atún blanco (Thunnus alalunga) del Mediterráneo occidental.

En este estudio se describieron ocho especies de parásitos, la mayoría endoparásitos de la familia Didymozoidae. Algunos de estos han mostrado niveles de infección muy diferentes entre el Mediterráneo y el Atlántico, sugiriendo que se podrían emplear como marcadores para diferenciar los especímenes de atún blanco procedentes de uno y otro lugar.

En 2012 se ha publicado otro trabajo sobre los parásitos del atún listado (Katsuwonus pelamis) del Mediterráneo occidental en la revista Diseases of Aquatic Organisms. Se han descrito nueve especies de parásitos, la mayoría también de la familia Didymozoidae.

Análogos estudios llevados a cabo en el océano Pacifico demostraron que muchas de estos organismos infectan al listado, y otros atunes, en aguas tropicales, mientras no se encontraron en la fauna propia de las aguas templadas de Nueva Zelanda; esto permitió describir las migraciones del listado entre las dos zonas. Análogamente, en el estudio llevado a cabo en el Mediterráneo algunos didimozoidos podrían ser marcadores para indicar las migraciones del listado entre las áreas tropicales del océano Atlántico (donde infectan varias  especies de atunes) y el mar Mediterráneo (donde no se encuentran en la fauna propia).

Cabe destacar asimismo los estudios que estos centros de investigación están desarrollando sobre la bio-ecología del atún rojo (Thunnus thynnus), que incluyen el análisis de la comunidad parasitarias desde los estadios larvarios del atún hasta los grandes reproductores, con el fin de evaluar no solo la utilidad de algunos parásitos como marcadores, si no también la patogenicidad de algunos de ellos para los atunes criados en las granjas de engorde.

También otras tres especies de atúnes del Mediterráneo: melva (Auxis rochei), bacoreta (Euthynnus alletteratus) y bonito atlántico (Sarda sarda), además de otros peces pelágicos, como la caballa (Scomber scombrus) y el estornino (Scomber colias), se incluyen en las especies estudiadas de este equipo, y los primeros resultados ya han sido presentados a la comunidad científica en varios congresos internacionales de parasitología y biología marina (SOIPA 2010, 2012, ISFP 2011, SIEBM 2012). Estos estudios serán recogidos en la tesis doctoral de Salvatore Mele, que se centra en el estudio de la parasitofauna branquial de los atunes del Mediterráneo occidental como marcadores biológicos. La intención de este grupo de investigadores es seguir trabajando en esta línea, contando con la estrecha colaboración de instituciones públicas y privadas, para proporcionar tanto conocimientos básicos sobre la biología de estos atunes y especies afines como datos útiles para su gestión pesquera.

El programa implica la colaboración de parasitólogos, veterinarios e ictiólogos de los centros oceanográficos de Baleares y Málaga del IEO y del departamento de Medicina Veterinaria de la Universidad de Sassari (Cerdeña, Italia), además de otras instituciones nacionales y extranjeras, como los centros oceanográficos de Murcia y Santander del IEO, el Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia, la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Academia de Ciencia de la Republica Checa y la Universidad de Cagliari (Cerdeña, Italia).

Referencias bibliográficas:

Salvatore Mele, David Macías, María J. Gómez-Vives, Giovanni Garippa, Francisco Alemany, Paolo Merella, (2012). Metazoan parasites on the gills of the skipjack tuna Katsuwonus pelamis (Osteichthyes: Scombridae) from the Alboran Sea (western Mediterranean Sea). Dis Aquat Org 97:219-225.

Salvatore Mele, Paolo Merella, David Macías, María J. Gómez, Giovanni Garippa, Francisco Alemany, (2010). Metazoan gill parasites of wild albacore Thunnus alalunga (Bonaterre, 1788) from the Balearic Sea (western Mediterranean) and their use as biological tags. Fish Res 102:305-310.

Visita la nota de prensa del IEO aquí.

Fuente : IEO

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