Mercurio y ácidos grasos, dos caras opuestas del pescado

Un equipo de investigadores de la Universidad Umea, en Suecia, comprobó que los ácidos grasos omega-3 y el mercurio que se encuentran en el pescado tienen efectos opuestos en la salud cardíaca.

Los científicos realizaron un estudio con más de 1.600 varones suecos y finlandeses y determinaron que los que tenían niveles elevados de mercurio en el cuerpo eran más proclives a sufrir ataques de corazón, mientras que los que registraban una concentración alta de omega-3 tenían un riesgo menor.

Los resultados de esta investigación fueron publicados en agosto pasado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

En el estudio se incluyeron los casos de 361 hombres que sufrieron infarto agudo de miocardio en Suecia y de 211 de Finlandia en la misma situación.

Los hombres que participaron en el estudio enviaron pelos y sangre para que los científicos midieran los niveles de mercurio y omega-3, y también aportaron información sobre su salud y estilo de vida.

De acuerdo con los expertos, el modelo usado indica que incluso un pequeño cambio en el consumo de pescado evitaría el 7% de los infartos de miocardio, a pesar de un pequeño aumento en la exposición al mercurio.

Al ser consultada, la investigadora Maria Wennberg, de la Universidad Umea, admitió que durante el estudio no pudieron aclarar las causas y efectos.

De todos modos, afirmó: “Puede recomendarse el consumo de pescado dos o tres veces por semana, con al menos uno de ellos graso y no predador [como el salmón], y una ingesta de pescado depredador que no exceda uno a la semana”.

Los peces depredadores -como el tiburón y el pez espada- se encuentran en la parte alta de la cadena alimentaria y por esa razón concentran mercurio del medio ambiente en sus tejidos.

Este metal pesado es tóxico para el sistema nervioso, por lo que las autoridades sanitarias suelen recomendar que las mujeres embarazadas y los niños no consuman este tipo de pescado.

Por el momento, la principal conclusión a la que llegaron los investigadores es que el riesgo de infarto de miocardio se puede reducir con el consumo de pescados ricos en ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) y con bajo contenido de metilmercurio.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : Fis

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