Las políticas de la Unión Europea ayudan a mejorar la calidad del aire en los puertos

Un equipo de investigadores financiado con fondos europeos ha demostrado que la reducción observada es el resultado directo de la aplicación de la Directiva 1999/32/CE de la Unión Europea, que impuso límites respecto al contenido de azufre de los combustibles que emplean los buques atracados o fondeados en los puertos de su territorio y que entró en vigor en enero de 2010.

El estudio fue realizado por científicos del Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea, quienes midieron los principales parámetros de calidad del aire en los puertos del Mediterráneo antes y después de la entrada en vigor de los requisitos de bajo contenido de azufre a partir de enero de 2010.

Esta situación en la que los puertos europeos experimentaron una disminución media del 66 %, contrasta llamativamente con las mediciones realizadas en un puerto no comunitario, en el que por consiguiente no se aplica la citada Directiva, que mostraron que los niveles de dióxido de azufre se habían mantenido iguales.

Para medir la calidad del aire, se creó una estación de control automático en el barco de crucero de la clase Concordia ‘Costa Pacífica’, que siguió una ruta fija semanal a través del Mediterráneo occidental durante 2009 y 2010. Al analizar los datos, los investigadores observaron que las concentraciones de dióxido de azufre habían descendido notablemente en tres de los cuatro puertos mediterráneos de la Unión Europea que fueron objeto de investigación: Civitavecchia, Savona y Palma de Mallorca; las concentraciones medias diarias en todos estos puertos habían disminuido en un promedio del 66 %.

En cuanto a las mediciones efectuadas por los investigadores del JRC en el puerto de Barcelona, los resultados del estudio no son concluyentes debido a las grandes variaciones diarias de concentración observadas. No obstante, mediciones independientes realizadas en el puerto de Barcelona y en las proximidades del puerto de Palma de Mallorca sí confirman una importante disminución en la concentración de dióxido de azufre a partir del período 2009-2010. Las mediciones de dióxido de azufre en el puerto de Túnez no mostraron en cambio disminución alguna.

En lo que respecta a las mediciones de otros contaminantes atmosféricos realizadas en los puertos de Civitavecchia, Savona, Palma de Mallorca y Túnez tampoco se constató ninguna reducción, lo que demuestra que los descensos observados en el dióxido de azufre sí fueron un resultado directo de las políticas de la Unión Europea. El estudio también confirmó la existencia de una correlación entre el dióxido de azufre y otras sustancias químicas que habitualmente emiten las chimeneas de los barcos, lo que prueba que las naves eran la principal fuente de dióxido de azufre en los puertos.

El objetivo de la Directiva 1999/32/CE de la Unión Europea era establecer límites al contenido máximo de azufre de los gasóleos, el fuelóleo pesado en aplicaciones terrestres, así como de los combustibles para uso marítimo. De este modo, se incorporan a la legislación comunitaria las disposiciones relativas al azufre del Anexo VI del MARPOL. MARPOL es el Convenio Internacional para prevenir la contaminación por los buques; se trata del principal convenio internacional que abarca la prevención de la contaminación del medio marino por los buques, ya sea por causas operativas o accidentales. En concreto, la Directiva especifica que todos los buques atracados o fondeados en puertos europeos deben utilizar combustibles con un contenido de azufre inferior al 0,1 % en peso, mientras que previamente, fuera de las zonas especificadas de control de las emisiones de azufre (zonas SECA, sulphur emission control areas), el contenido de azufre permitido era de hasta el 4,5 %.

La logística de la estación de control automatizado de los contaminantes atmosféricos instalada en el barco corrió a cargo de la compañía que opera las líneas de cruceros, Costa Crociere S.p.A. (Costa Cruceros). En cuanto a las mediciones, el JRC colaboró con científicos de las Universidades de Génova y Florencia, ambas en Italia, el laboratorio INFN-LABEC en Florencia (Italia) y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA), con sede en Barcelona (España).

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : Madrid+

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