NIWA estudia el lecho marino

El barco de investigación del Instituto Nacional de Investigación en Aguas y Atmosférica (NIWA), el Tangaroa, partió de Wellington el 21 de agosto para trazar un mapa del lecho marino en la zona media exterior del golfo de Hauraki.

Este golfo, que incluye la costa de Coromandel, es una de las áreas marinas más utilizadas del país. Soporta la presión de la pesca, la acuicultura, el transporte marino, el turismo y el vertido de sedimentos terrestres.

El Gobierno de Nueva Zelanda es consciente de esta situación, por lo que busca protegerlo a través la Ley del Parque Marino del Golfo de Hauraki y administrarlo a través del Foro de Hauraki.

“El trabajo del mapeo del fondo marino ayudará a Nueva Zelanda a administrar mejor y a desarrollar de manera sostenible sus recursos oceánicos”, dice el director de proyecto del NIWA, Neville Ching.

La parte media exterior del golfo de Hauraki abarca 2.100 kilómetros cuadrados, de los cuales se cubrirá cerca de la mitad en el estudio de 22 días. Los investigadores explorarán las aguas a profundidades de 40 a 200 metros.

“No sabemos qué hábitats de peces y biodiversidad asociada hay en esa área del golfo a profundidades de entre 40 y 200 metros”, dijo el doctor Mark Morrison, que lidera el proyecto de Administración para la Conservación Pesquera del NIWA. “Eso nos ayudará a comprender mejor lo que hacen los peces, a dónde van en las temporadas y si están en peligro por los efectos de las actividades humanas, como la contaminación y los sedimentos.”

Se utilizarán líneas de trazado de alta resolución en áreas especiales, en base a la información proporcionada por  pescadores comerciales retirados, y se cubrirán jardines de esponjas, de gusanos de tubo, bancos de mejillón modiolus, corales bryozoa y bancos de mejillones de labios verdes y de almendra de mar, además de arrecifes de aguas más profundas.

Los resultados del estudio complementarán la información de otras evaluaciones de biodiversidad en el futuro y ayudarán establecer una clasificación de hábitats de peces.

“Trazamos un mapa de hábitos, es sumamente detallado y el lado positivo es que la gente puede mejorar sus objetivos de captura. El lado negativo es que los peces tienen menos oportunidad de ocultarse”, explica Morrison.

Esta investigación ayudará a que los organismos gubernamentales comprendan mejor la vulnerabilidad del golfo a los impactos de tsunamis. Hay indicios de que los depósitos de tsunamis pasados alcanzaron los 14 metros por encima del nivel del mar en la isla Motuihe y la parte interna del golfo de Hauraki.

“Los datos del mapeo son recolectados con equipos multihaz y contribuirán en gran medida a modelar los riesgos asociados también con el paso de los tsunamis”, agrega Ching.

Este crucero de investigación es financiado por Información Terrestre de Nueva Zelanda (LINZ) como parte del programa gubernamental Estudio Oceánico 20/20, que coordina LINZ para aportar mayor conocimiento sobre el territorio oceánico de Nueva Zelanda.

Visita la noticia completa aquí.

Fuente : Fis

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